martes, 24 de mayo de 2011

Capítulo 6. El baile

-Adelante, Brooke-me dice la directora. Yo aspiro profundamente, relajándome.
Ya hemos tomado el postre y es la hora de mi discurso, al que seguirá el baile.
Subo al estrado y me coloco el micrófono cerca de la boca. Todas las caras giradas hacia mí, en silencio.
-Diez años,-comienzo.-Mucho tiempo, ¿no? Algunas ni siquiera habíais nacido. Un internado con un equipo tan fantástico que de alguna manera nunca conseguía llegar a las semifinales siquiera. Pero la suerte cambió.
»He tenido el honor de formar parte del mejor equipo que esta escuela haya visto en su vida. Un equipo de chicas jóvenes, luchadoras, emprendedoras, generosas y que no se rinden ante nada. Porque basta con creer que puedes conseguirlo para conseguirlo. Y nosotras hemos creido. Porque mientras haya fe hay esperanza, y a nosotras nos sobra. Yo soy tan solo una pieza de un gran equipo y no merezco ningún mérito, así que miradlas a ellas. Porque son las verdaderas capitanas-acabo con una sonrisa. Bajo del estrado entre aplausos y ovaciones y vuelvo a mi sitio.
La pequeña orquesta dispuesta en una esquina comienza a tocar un ritmo rápido y festivo. (click para escuchar). Las chicas salen con sus parejas al escenario a bailar y divertirse, mientras yo las miro y rio.
-Un excelente discurso, Brooke-me felicita la directora.
-Gracias, señora-inclino la cabeza.
-¿No baila usted, Nicolas?-le pregunta la directora a Nick. Él me mira por encima de la mesa con una sonrisa descarada al decir:
-Solo si Brooke me concede el próximo baile.
"¡Nunca!", quiero gritarle. Sin embargo, hago alarde de modales al decirle:
-Te confieso que soy una penosa bailarina, y no querría que desperdiciases ni un minuto de la noche bailando con alguien como yo.
-Estoy seguro de que no será una pérdida de tiempo-dice. Parece tan agradable que me engañaría de no ser por la burla que esconde siempre en sus ojos.
-Baila con él, Brooke-me anima la directora. La tiene totalmente engañada con su apuesto rostro.
-Será un placer-accedo al fin con una sonrisa. Pero le miro con odio, para que vea la mentira de mis palabras, lo que le divierte aún más.
La canción acaba, muy a mi pesar, para comenzar una melodía suave y lenta. El piano acompaña al dúo del chico de la trompeta y la mujer de los violines, que incitan a un baile menos festivo y más serio. (click para escuchar).
Estèle baila con Fred muy juntos y Mandy con su amigo de la infancia, Rony. Nick se acerca a mi lado y me tiende una mano grande y fuerte, que me provoca un estremecimiento no tan desagradable. Yo la agarro mientras vamos al centro del escenario.
Me agarra de la cintura con una mano y con la otra coje mi mano, estirando el brazo. Yo pongo mi mano en su hombro, mientras nos movemos al lento ritmo de la música.
Estoy tensa y él lo nota, lo que le hace sonreir con burla. Dejo por lo menos treinta centímetros entre nosotros, que él advierte y, acercándome más a él, me susurra en el oido:
-Hemos avanzado de siglo, Brookie, ya no estamos en el siglo XIX.
Tenerle tan cerca no resulta precisamente más fácil, pero él complica aún más la cosa soltando mi mano para situarla en mi cintura, junto a la otra. Yo me sujeto en sus anchos hombros, quedándome totalmente pegada a él.
Todas las mujeres de la sala me miran con una mezcla de odio y envidia mal disimulado, y yo no puedo evitar sentir las piernas más flojas. Me agarro con más fuerza a sus hombros para evitar caerme, mientras inicio una conversación para distraerme y no pensar en lo cerca que lo tengo.
-¿Qué lugar de todos los que has estado ha sido el que más te ha gustado?-La voz me tiembla un poco y rezo por que no lo haya notado.
-Francia-responde sin dudar. Su voz suena en mi oido, provocándome un escalofrío y mayor temblor de piernas.-Está repleto de historia.
Yo asiento y continúo mirando su hombro, esperando el fin de la canción.
-Tus dotes de bailarina no son tan malos como decías-me halaga.
-Me esfuerzo por ello-contesto.
-¿Atacas a todos los hombres como haces conmigo?-se burla.
-Solo a aquellos cuyas intenciones resultan turbias-replico.
-Considero mis intenciones bastante claras, de hecho.
-¿Y cuáles son?-le pregunto.
La canción acaba justo en ese momento, con el acorde final.
-Besarte-se burla. Pero me mantiene pegada a él, a pesar de que la canción ha finalizado. Su boca está a la altura de mis ojos y me invade una extraña debilidad al notarlo.
Me separo de él y me dirijo hacia la mesa para disculparme. Acto seguido me dirijo apresuradamente a mi habitación, sin mirar ni una vez atrás, deseando alejarme cuanto antes del hombre que me ha hecho débil.

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