domingo, 22 de mayo de 2011

Capítulo 4. La cena.

-Brooke, ¿qué opinas tú?-me pregunta Mandy.
-¿Sobre qué?-vuelvo a la realidad con un pestañeo. Han estado discutiendo sobre algo y yo he estado todo el rato pensando en Nick.
-Sobre organizar una cena en honor a Nick y a nuestra victoria con el equipo de tenis del internado.
Ese nombre me acompaña hasta en sueños. ¿Cómo se le ha ocurrido a la directora invitarle una semana más? Pero está un día aquí y ya se ha ganado a todo el mundo. ¡Incluso a la fría y seria directora!
-Sí, es perfecto-sonrio. Todos me miran preocupados. Normalmente soy yo la que está al tanto de todo, participando y aportando ideas.
-Entonces será esta noche-decide Mandy.
Empiezan a discutir sobre los diferentes platos que podrían preparar las cocineras y yo vuelvo a esconderme en mi mente.
-Brooke, la directora ha pedido que te sientes en su mesa. Estarás con Nick, la directora, la señorita Lend y la jefa de estudios. Luego tendrás que dar un discurso, ya que eres la capitana del equipo.
-Claro-digo. ¿Como voy a sobrevivir a una cena con Nick? Aunque es lo que implica ser la jefa del comité y delegada del colegio, además de capitana del equipo de tenis y ayudante en las clases de natación. Mi tiempo en este último año ha estado completamente ocupado, sin dejarme apenas respirar. Como tampoco me dejarían disfrutar de la cena. Y todo por un único nombre: Nick. Normal que no se admitiesen hombres en el internado. Se admite a uno y solo causa problemas.

Dos horas después aquí estoy. Miro el gran reloj que hay en la puerta del comedor. Las ocho de la tarde.
Por los grandes ventanales de la sala común puedo ver la lluvia que cae, bañando el bosque. Ya estamos en Julio pero, como siempre en Inglaterra, llueve y hace frio.
Observo mi reflejo en el cristal, buscando alguna imperfección. Mi pelo rubio ceniza por la cintura está ahora recogido en grandes bucles en un moño bajo. Mis ojos marrones con una pequeña capa de rímel que los hace más grandes y los resalta sobre mi pálida piel. Llevo un vestido blanco hueso que cae por encima de las piernas en un suave halo. El cuello en pico es igual por delante y por detrás, y deja ver un poco de mi espalda. Un lazo azul oscuro en la cintura le añade un poco de color al conjunto. En los pies llevo unos tacones formados por finas tiras azules como el lazo.
La directora llega, acompañada de un grupo de profesoras residentes. Poco a poco las alumnas van apareciendo, deslumbrantes con sus vestidos de gala.
-Brooke, ¿por qué no vas a buscar a nuestro invitado? La cena está a punto de comenzar-me dice la directora. Inclino la cabeza con respeto y me dirijo a las escaleras que llevan al ala derecha del internado. Llego a la habitación 517 y la golpeo dos veces con los nudillos. Me abre Nick con una sonrisa y la camisa desabrochada. Yo abro mucho los ojos y miro hacia otro lado, notando como mi cara adquiere un horrible tono rojizo, provocándole una carcajada.
-Vamos, Brookie, no es para tanto-dice riéndose. Yo frunzo el ceño, concentrándome en mirarle a la cara y no desviarme de ella.
-Estamos esperándote en el comedor, van a servir la cena.
Nick se abrocha la camisa lentamente, retándome con la mirada. Pero no he pasado toda mi vida aprendiendo como comportarme para que un idiota eche por los suelos mi compostura, como hizo ayer.
Acaba de vestirse y me sigue por la escalera hasta el comedor. Nos sentamos uno enfrente del otro, él acompañado a un lado por la señorita Ryan, la profesora de dibujo, y al otro por la señorita Lend, la profesora de literatura; mientras que a mi lado se encuentra Mandy y al otro la señorita McCartney, la profesora de historia.
La directora, que preside la mesa, llama la atención de todos, golpeando su copa con un tenedor.
-Hoy, celebramos dos grandes acontecimientos. El primero, que nuestro querido Nicolas se hospedará durante toda la semana en este internado. Es un muchacho encantador, como habréis podido comprobar, y nos puede enseñar muchas cosas. El segundo acontecimiento es la gran victoria de nuestro equipo de tenis, después de diez años sin llegar a las semifinales. Por ello, debemos darle las gracias a Brooke, que ha dirigido el equipo de manera excelente durante todo el año, llevándonos directos a la copa.
Todas aplauden y se giran hacia mí para felicitarme a gritos nada refinados. Yo inclino la cabeza con agradecimiento y modestia, alegando que todo el mérito es de las jugadoras, que yo no hice nada especial.
La cena comienza cuando traen el primer plato. Se trata de una ligera sopa con verduras. Y, con ella, traen un montón de sorpresas para la cena, que va a ser de todo menos aburrida. Sobre todo teniendo en cuenta la sonrisa burlona de Nick por encima de la mesa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario