domingo, 22 de mayo de 2011

Capítulo 3. La peor noticia.

-Buenos días, Brookie-suena una voz detrás de mí. Me giro y me encuentro con lo que ya temía: Nick sigue aquí.
-Buenos días-digo educadamente. Ayer perdí los papeles, pero hoy voy a conservar mis modales.
No se me pasan desapercibidas todas las miradas de las otras estudiantes del colegio, que pasan cuchicheando y soltando risitas. Unas subiéndose la falda, otras le guiñan un ojo; pero todas le desean. Y a mí me envidian por estar con él.
Y creo que él también lo nota, pero no dice nada. O quizá está acostumbrado a despertar sentimientos y provocar desmayos allá donde vaya.
Inspecciona mi vestimenta con burla, como no. Llevo el uniforme del internado que consiste en una falda de tablas negra un poco por encima de la rodilla, según el reglamento; una camisa (también se puede elegir polo) azul clara con el escudo del colegio y un jersey encima también negro. Los zapatos negros y limpios, y los calcetines negros bien puestos.
-Me gustaba más el uniforme de ayer-se burla.
-¡Brooke!-me llama Estèle, viniendo a mi lado. Inspecciona a Nick y le sonrie mientras juega con su pelo. Solo se ha acercado a mí para poder atraer la atención de Nick. Pero eso me viene extrañamente bien.
-Estèle, te presento a Nick. Nick, esta es Estèle. ¿Por qué no le enseñas el internado?-la digo, como si se me acabase de ocurrir.
-¡Claro! Acompáñame-dice agarrándolo del brazo y alejándolo de mí.
Yo me giro y me dirijo hacia Mandy, que está sentada en un banco en el comedor, desayunando y leyendo el periódico.
-¿Quién era ese con el que hablabas?-me pregunta sin alzar la vista.
-¿Tú también te has fijado?-digo soltando un suspiro.
-¡Cómo para no verle!-suelta una carcajada. Y cambia de tema:-Hoy hay una reunión del comité de alumnos y delegados después de las clases. Vendrás, ¿no?
Asiento, contenta de no tener que pensar más en Nick. Estamos ya a principios de Julio y las tardes no tardarán en acabarse. El comité es el encargado de organizar el baile de fin de curso y yo, como presidenta de dicho comité, soy la encargada de supervisarlo todo. Habrá una cena, seguida de un baile con un cóctel y orquesta. Las alumnas podrán venir con acompañantes masculinos por una vez en todo el año y yo no tengo pareja. Aunque, por supuesto, no la quiero.
Pienso de nuevo en el verano que voy a pasar en Francia, en Provenza, un año más. Disfrutando de lo más parecido que tengo a una familia, con mis tios y mis primos.
Oigo la estruendosa risa de Estèle, que viene acompañando a Nick. Rezo por que no se sienten en nuestra mesa. Pero lo hacen.
-Brooke, ¿dónde lo has encontrado?-señala a Nick.- ¡Es realmente fantástico!
Se me revuelven las tripas de verles flirtear. ¿Celos? No, esas estupideces son impropias de mí. Me da igual con quien flirtee Nick. Estèle y él son perfectos el uno para el otro. Guapos y con un ego inmenso.
Sin embargo, sonrio y digo:
-Digamos que me encontró él a mí. Nuestro pobre Nick caminaba errante por el bosque y tuvo suerte de llegar al internado.
-¡Qué valentía!-exclama Estèle con admiración, agarrándole del brazo.-¡Caminar solo por el bosque! ¡Cualquier animal podría haberte atacado!
Nick se encoge de hombros con fingida modestia, pero no la mira a ella sino a mí. Como si pudiese leerme la mente... o el alma.
Jamás había conocido a una persona que me hubiese hecho perder mi perfecto autocontrol, pero Nick me ha demostrado que no soy inmune. Al menos, no a él.
-¿Cuánto tiempo te quedarás?-le pregunta Estèle, entusiasmada.
-Yo pretendía partir hoy mismo, pero vuestra directora me ha rogado que me quede una semana por lo menos, y disfrute de los fantásticos paisajes que hay por aquí.
Estèle suelta un grito de alegría mientras yo suelto uno de horror en mi fuero interno.

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