Se acerca a mí, apretándome contra la mesa de la cocina. Tengo su cara a pocos centímetros de la mía y me cuesta concentrarme en dónde estoy y de lo que estoy hablando. De repente, con una media sonrisa llena de burla, echa una mano por detrás de mí. El corazón me empieza a latir a mil por hora, a punto de salirse de mi pecho, pensando que me va a besar.
Pero en el último momento se aparta, y aparece con una bandeja en la mano.
-¿Ya te habías olvidado de a qué hemos venido?-se burla. Y con eso, sale por la puerta de la cocina hacia el jardín, dejándome con las ganas y con cara de idiota. Le sigo al jardín, recomponiéndome como puedo. Nos sentamos en la mesa, donde nos espera la mejor selección de vinos de mi tio, una ensalada, pollo al horno con salsa de naranja y de postre choucrotte de manzana.
Comemos apaciblemente el primer plato mientras me preguntan sobre mis estudios.
-Todo va muy bien, tengo una media de sobresaliente y no he bajado en ningún examen del nueve-les informo. Nick no puede evitar burlarse.
-Deben estar ustedes muy orgullosos de su sobrina-les dice a mis tios, pero mirándome a mí. Me meto un poco de ensalada a la boca, para callar las palabras que vienen de ella.
-Lo estamos, por supuesto-dice mi tia, apretándome el hombro. ¿Estarían mis padres tan orgullosos?
-Según he oido es la capitana del equipo de tenis y ganaron la copa nacional-continúa él.
-¡Vaya!-se asombran mis tios.-¡Es fantástico!
-Por no mencionar todas sus matrículas de honor y que es la delegada del colegio y jefa del comité-añade.-Su directora estaba muy orgullosa y estuvo relatándome toda su vida-aclara.
-Es una gran estudiante-sonríe mi tio. Yo miro en todo momento a Nick, que se empeña en hacerme el tema principal de la cena. No sé qué se propone con eso, pero es hora de que cambien las tornas.
-Vaya, precisamente la directora del internado alababa tu gran conocimiento del mundo. Te ruego les expliques a mis tios tus interesantísimos viajes-le digo. Nick parece divertirse aún más con nuestra encubierta pelea.
-Son tan solo visitas de turismo sin gran misterio-le quita importancia.-Sin embargo, yo estoy deseando saber cómo fue el partido de la final. Debió de resultar muy duro con tanta presión-deduce.-Aunque, por supuesto, el tenis ya no tiene ningún secreto para mí.
-Podríais jugar al tenis en las pistas de atrás de la casa-nos ofrece mi tia.-Tu tio y yo disfrutaríamos muchísimo viéndoos jugar-me dice. Yo no puedo sino aceptar, con el único fin de complacer a mis tios.
Nick y yo intercambiamos una mirada por encima de la mesa, retándonos. Me va a poner a prueba y lo sé. Pero va a ser pan comido. Le sonrío con suficiencia y me dirijo a su hermano, que sigue comiendo sin enterarse de nada.
-Paul, ¿vendrás a vernos jugar?
-Por supuesto. No disfruto con nada tanto como con un buen partido. Y estoy seguro de que es usted una gran jugadora de tenis.
-No me trate de usted, se lo ruego-le digo, sacando todo mi encanto. Para que Nick vea que si soy desagradable con él es porque se lo ha buscado y no porque sea mi naturaleza.-Y debo admitir que la victoria del equipo de tenis no fue gracias a mí, sino a las excelentes jugadoras con las que contaba el colegio-añado con modestia.-No se hagan demasiadas ilusiones, porque sentiré echarlas por los suelos.
-Estoy seguro de que entretenido será cuánto menos-dice Nick, masajeándose la barbilla, pensativo. Y no quiero saber en qué está pensando.

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