miércoles, 22 de junio de 2011

Capítulo 20. Game Over.

-¿Cómo te va el omóplato?-me pregunta Nick, sentándose en el sofá de enfrente. Yo cierro el libro que estaba leyendo.
-Bastante bien-le contesto, llevándome una mano al lugar donde me han puesto esta misma mañana la marca de mi verdadera vida.
Cuando llegué a casa de mis tios tuve que evitar cruzarme con ellos y correr a mi cuarto para ponerme una camisa holgada que tapase la marca del delito.
Miro por la ventana y me doy cuenta de que he estado tan absorbida en mi libro que no me he dado cuenta de que ya ha anochecido.
Mis primos están con su cuidadora mientras mis tios, Paul y Estèle han salido a hacer unas compras para la boda. Estèle está realmente ilusionada con elegir los adornos, como si fuese su propia boda. Yo agradezco su entusiasmo, pero me parece un tanto extraño dada la frialdad de nuestra relación mientras estábamos en el internado.
-No sé como pudiste convencerme de hacérmelo-admito, negando con la cabeza, pero con una sonrisa.
-Soy muy convincente-me dice, inclinándose hacia mí.-Es parte de mi encanto.
-Oh, vaya, Mr. Labia-me río, inclinándome yo también.-Su ego no ha cambiado mucho.
De repente soy consciente de lo cerca que se encuentra su rostro del mío. Con naturalidad, casi como si todas las fuerzas del universo me incitasen a ello, mis ojos bajan la mirada para posarse en sus labios. Él se acerca más sin apartar la vista de mí. Y cuando apenas hay distancia que nos separe y mi corazón late tan rápido que siento que resuena por toda la habitación, aparece Meryl.
Nick y yo apoyamos la espalda en el respaldo con rapidez, fingiendo que no ha ocurrido nada. Yo abro mi libro por cualquier hoja y él finje mirar por la ventana.
-Nick, ¿me ayudas a buscar mi muñeca?-dice mi prima. Su actitud es normal y no parece que haya visto nada.
-Claro-dice Nick. Veo como se alejan los dos de la mano por el pasillo y en ese momento me permito ruborizarme.
¿Qué me pasa? Se supone que estoy prometida, ¿no? La primera vez que Nick me besó me pilló por sorpresa, pero no voy a volver a traicionar a Paul. Me voy a casar y tengo que serle fiel. Nick está jugando conmigo, como con todas, pero yo me voy a casar con su hermano, así que tengo que ponerle fin al juego.
¿Qué pensarían mis padres? Ellos quieren que me case con Paul y debo obedecerles, quieren lo mejor para mí. Jamás aprobarían el tatuaje que me he hecho. No sé como he podido hacerlo, ha sido una locura.
Oigo los pasos de Nick dirigiéndose de nuevo hacia el salón, donde estoy sentada. Se para en la puerta y se apoya en el marco para mirarme con una sonrisa burlona. Yo finjo gran interés en el libro aunque no puedo concentrarme lo suficiente para leer lo que pone.
-Está al revés-me dice Nick.
Yo pongo el libro del derecho con fastidio, sin mirarle siquiera. Él se acerca a mí y se sienta enfrente, como antes.
-¿Qué sucede?-me pregunta con el ceño fruncido por la preocupación.
Yo suspiro, cerrando el libro.
-Se acabó el juego, Nick.
En ese momento aparecen mis tios, acompañados por Pau y Estéle en el salón.
-Sentimos el retraso-se disculpa mi tia. Sonríe y se dirije a la cocina.-¿A quién le apetece cenar?
-¿Qué tal el día, cariño?-me pregunta Paul sentándose a mi lado y pasando un brazo por mis hombros. Yo miro a Nick con disimulo, que me mira sin ningún reparo. Finalmente se levanta para salir de la habitación e ir a buscar a Estèle.
Sin querer, Paul toca mi omóplato, provocándome un intenso dolor. Suelto un quejido y él aparta el brazo corriendo.
-¿Te he hecho daño?-me pregunta, preocupado.
-No, esque me he dado un golpe esta mañana-le miento, levantándome del sofá.
Salgo rápido del salón antes de que mis lágrimas delaten que no es un dolor simplemente físico.

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