Me siento en una silla cerca de la ventana, mientras veo caer la rutinaria lluvia de Inglaterra. Pedí casarme aquí y todos aceptaron gustosos la decisión, pero esperaba que brillase el sol por una vez, la verdad.
Intento dejar la mente en blanco, pero soy incapaz. Millones de pensamientos pasan por mi mente a la vez y prácticamente ninguno es agradable.
Echo la mano hacia atrás inconscientemente, casi por costumbre, para acariciar el tatuaje, ahora cubierto a escondidas con un montón de maquillaje. Me acuerdo de Nick, sus rasgos recordados al detalle aún después de dos meses sin verle. Esa sonrisa burlona, esa mirada retadora, ese insoportable y a la vez adorable tono al llamarme...
-Brookie...
Sí, exactamente así. Tan real, que es como si estuviese aquí. Demasiado real... Me giro hacia la puerta y lo encuentro ahí, con su sonrisa burlona acostumbrada.
-Ha llegado el gran día-dice, cerrando la puerta y apoyándose en la pared con despreocupación. Tiene las manos en los bolsillos y un esmoquin. Parece un sueño... y quizás lo sea.
-¿Nick?-pregunto, intentando cerciorarme de que es real.
-Vamos, no ha pasado tanto tiempo como para que ya no me recuerdes-me dice, poniendo los ojos en blanco y acercándose. Huele increíblemente bien, no ha cambiado nada. Tiene el pelo un poco más largo, pero igual de cuidadosamente despeinado. Coge una silla y se sienta a mi lado.
-¿Qué tal en Croacia?-le pregunto, intentando iniciar una conversación para distraerme y no pensar en lo liviano y rápido que se ha vuelto mi estúpido corazón.
-Bien-se encoge de hombros-, pero no hay nada como Inglaterra.
Me mira con intensidad, acercándose, y puedo ver debajo de la máscara de buen humor unos ojos torturados.
-Nick... Me voy a casar-le digo.
-Lo sé,-dice alejándose.-Y nada menos que con mi hermano.
Puedo escuchar la amargura y la resignación en su voz. Se levanta con un suspiro, alborotándose el pelo, y se dirige hacia la puerta. Pero antes se gira una última vez, con la mano en el pomo.
-Es tu última oportunidad de huir. Sé que soy egoísta al decirte esto el día de tu boda, pero quería que lo supieses. He venido para fingir una alegría que en realidad no siento, y me duele. Me fui para evitar estar cerca tuyo y no he podido mantenerme alejado-dice con amargura.- Llámame masoca, pero quería verte vestida de novia para imaginar por un momento que era yo el novio. Es tu última oportunidad para vivir. Ahora o nunca, Brooke.
Quiero golpearle, quiero odiarle, quiero hacerle callar para no tener que escuchar lo que me dice. Pero no tengo la valentía suficiente como para acallar a la verdad. Pero es mi decisión y, como él ya me dijo, yo sólo quiero complacer a la gente que hay a mi alrededor.
Nick comprende mi silencio y lo acepta con un asentimiento, saliendo por la puerta y cerrándola con suavidad para dejarme sola y vacía de nuevo.
Supongo que he elegido el "nunca".

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